Cuando era niña, me daba miedo ser la última en quedarme dormida y a cada rato, con la luz apagada, le preguntaba a mi abuelita si ya estaba durmiendo...
Cansada de tanta preguntadera nocturna, una noche me enseñó una oración... y de ahí en adelante antes de dormir la recitaba... una, dos, diez veces... especialmente los viernes... lo curioso es que nunca la he escuchado en nadie más... como si sólo ella la hubiera sabido...
"Por un portillón abierto, nunca se ha visto cerrado
ha pasado una doncella, la madre de Dios consagrado
los vestidos que ella viste, nunca se han visto manchados
por aquí pasó una noche, muy llorosa y lastimada
con una cruz en los hombros, que madero tan pesado
levántate hombre le dicen, no pienses que se ha acabado
todavía falta cantar, por aquel monte calvario
tomaré un vaso de agua, el vinagrillo le han dado
el que rece esta oración, todos los viernes del años
sacará un alma de pena y la suya de pecado".
viernes, 27 de febrero de 2009
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