lunes, 2 de febrero de 2009

Relaciones de cota mil

Qué difícil es ser tolerante...
Ninguna tenía la razón y ninguna estaba equivocada...
Lo que hacíamos esa tarde era comentar las "Universidades de Cota Mil" identificadas por SJ. Felipe Berríos.

En lo personal, inspirada en los valores de tolerancia, integración social, libertad de elección, mi postura coincidía en gran medida con la del sacerdote, mi contraparte la rebatía...

Defendía el derecho de "los de cota mil" para que siguieran en su vecindario, su argumento era que esa decisión aumentaba la posibilidad de crear y mantener redes sociales, muy útiles en la adultes...
Por si fuera poco, añade que las universidades públicas no tenían la infraestructura a la que ellos estaban acostumbrados y faltó tiempo para que hablara sobre la calidad académica de una universidad a la que admiro mucho... aunque daba igual si hablaba de esa o de todas... o quizás no.
En eso sonó el teléfono, mi teléfono, e interrumpimos la conversación... justo a tiempo... porque de tolerancia no me quedaba nada y más que argumentos, que los tenía y los tengo, estaba molesta, muy molesta... ya que ella trabaja en una universidad pública y me costaba entender qué hacía ahí si pensaba de esa manera.

Ha sido mi quebradero de cabeza... tiempo atrás escuchaba que cuando se habla de tolerancia, a menudo nos referimos a tolerar a los que piensan similar a nosotros, pero qué pasa con los que piensan exactamente lo opuesto... ¿los toleramos igual?

Alguien me hizo notar que en los últimos años ella llegó al "vecindario de cota mil" y quizás eso le permita ser más empática con ellos... por lo tanto mi desafío será de convicencia... no quería integración social... bueno, me llegó la hora.

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